Preparación escolar para niños autistas en Arizona: cómo puede ayudar la terapia ABA
La preparación para la escuela implica mucho más que conocer las letras, los números y los colores, o permanecer sentado durante una actividad grupal.
Para un niño autista, prepararse para el preescolar, el kínder u otro entorno de aprendizaje en grupo puede incluir el desarrollo de habilidades de comunicación, independencia, regulación emocional, juego y movimiento. También puede implicar aprender a manejar las transiciones, expresar sus propias necesidades y participar en actividades con otras personas, siempre con los apoyos adecuados.
Sin embargo, la preparación escolar no debería considerarse una prueba que el niño tiene que aprobar o reprobar por su cuenta.
La Evaluación de Ingreso al Kínder de Arizona contempla cinco áreas fundamentales del desarrollo:
- Lenguaje y lectoescritura
- Desarrollo cognitivo
- Enfoques hacia el aprendizaje
- Bienestar físico y desarrollo motor
- Desarrollo social y emocional
El Departamento de Educación de Arizona utiliza esta evaluación durante el primer trimestre del kínder para ayudar a los maestros a comprender el desarrollo y el aprendizaje de cada niño.
En el caso de los niños autistas, la pregunta más útil generalmente no es: "¿Puede mi hijo asistir a la escuela sin ayuda?".
Es preferible preguntarse:
¿Qué habilidades y apoyos necesita mi hijo para comunicarse, participar, aprender y recuperarse de las exigencias de la jornada escolar?
Lo más importante: La preparación escolar no consiste simplemente en obedecer instrucciones, ser completamente independiente o dominar habilidades académicas antes de tiempo.
Un niño puede utilizar comunicación aumentativa y alternativa (CAA), horarios visuales, descansos para moverse, apoyos sensoriales, enseñanza adaptada o ayuda de un adulto y, aun así, participar plenamente en la escuela.
La terapia ABA puede ayudar a algunos niños a desarrollar habilidades funcionales que favorezcan su participación, pero no sustituye la educación escolar.
¿Qué significa estar preparado para la escuela en Arizona?
El Marco de Preparación Escolar de Arizona presenta una visión amplia de la preparación escolar.
Sus cinco áreas del desarrollo están relacionadas entre sí y se ponen en práctica durante las actividades cotidianas de la escuela.
| Área del desarrollo | Ejemplos de participación cotidiana |
|---|---|
| Lenguaje y lectoescritura | Comunicar necesidades e ideas, comprender el lenguaje e interactuar con libros, símbolos, imágenes, cuentos o textos escritos. |
| Desarrollo cognitivo | Resolver problemas, recordar información, identificar semejanzas, clasificar, contar y aprender de las experiencias. |
| Enfoques hacia el aprendizaje | Mostrar curiosidad, prestar atención, perseverar, adaptarse y participar en actividades nuevas o difíciles. |
| Bienestar físico y desarrollo motor | Desplazarse con seguridad, utilizar materiales escolares, comer, vestirse, ir al baño y realizar otras actividades de cuidado personal. |
| Desarrollo social y emocional | Regular las emociones, establecer relaciones, jugar, comunicar sentimientos y necesidades, y participar junto a otros niños. |
Por ejemplo, cuando un niño intenta abrir su lonchera, puede estar utilizando simultáneamente habilidades motoras, resolución de problemas, comunicación y capacidad para pedir ayuda.
Del mismo modo, regresar del recreo al salón puede requerir comprensión del lenguaje, flexibilidad, regulación emocional y la capacidad de solicitar ayuda o un poco más de tiempo.
Organizaciones nacionales comparten esta visión amplia.
Head Start explica que la preparación escolar involucra a los niños, las familias y las escuelas.
Por su parte, la Academia Estadounidense de Pediatría destaca que las escuelas y las comunidades también tienen la responsabilidad de ayudar a los niños a desarrollarse y aprender.
Esto es especialmente importante para los niños autistas.
Estar preparado para la escuela no debería significar que un niño tenga que ocultar sus diferencias o desenvolverse sin apoyos razonables para poder aprender.

La preparación escolar consiste en participar y aprender, no en parecerse a los demás
A veces, la preparación escolar se reduce a permanecer sentado, mantener contacto visual, hablar utilizando oraciones completas, esperar en silencio o seguir inmediatamente todas las instrucciones de los adultos.
Sin embargo, esas conductas no son indicadores confiables de la capacidad de aprendizaje de un niño autista.
Un niño puede participar en una actividad grupal mientras permanece de pie cerca del grupo, en lugar de sentarse en la alfombra.
Otro puede comprender perfectamente una explicación aunque no esté mirando directamente al maestro.
Un niño que utiliza imágenes o un dispositivo generador de voz puede comunicarse eficazmente sin depender del lenguaje hablado.
Asimismo, un estudiante que necesita un horario visual o descansos para moverse puede participar con mayor independencia cuando dispone de esos apoyos.
Ninguna habilidad aislada determina si un niño está preparado para la escuela.
En lugar de eso, conviene identificar qué le ayuda a:
- Comunicarse.
- Comprender las rutinas.
- Participar en actividades individuales y grupales.
- Manejar las transiciones.
- Realizar actividades cotidianas.
- Recuperarse cuando el entorno resulta demasiado exigente.
La preparación escolar no debería exigir que un niño hable con fluidez, mantenga contacto visual constantemente, realice todas las actividades de cuidado personal sin ayuda, suprima movimientos repetitivos inofensivos, maneje perfectamente todas las transiciones o tolere condiciones sensoriales abrumadoras sin apoyo.
Habilidades fundamentales para la preparación escolar de los niños autistas
Cada niño tiene necesidades y prioridades diferentes.
Un niño que demuestra habilidades académicas avanzadas puede necesitar más apoyo con la comunicación o las transiciones.
Otro puede disfrutar de la compañía de sus compañeros, pero necesitar ayuda con algunas actividades de cuidado personal.
También hay niños que dominan numerosas habilidades durante la enseñanza individual, pero tienen dificultades para utilizarlas cuando hay varias personas, sonidos y expectativas a su alrededor.
Por eso, la preparación escolar debe adaptarse a las necesidades de cada niño.
Comunicación funcional y capacidad para expresar sus propias necesidades
Una de las habilidades más importantes para la preparación escolar es contar con una manera confiable de comunicar necesidades como:
- Pedir ayuda.
- Solicitar un descanso.
- Avisar que necesita ir al baño.
- Expresar incomodidad.
- Pedir más tiempo.
- Elegir entre diferentes opciones.
La comunicación no tiene que depender exclusivamente del lenguaje hablado.
El habla, los gestos, las señas, las imágenes, los tableros de comunicación y los dispositivos generadores de voz son formas válidas de comunicarse.
La guía de AIA sobre comunicación aumentativa y alternativa y apoyos visuales explica cómo estas herramientas pueden favorecer la participación y la independencia.
La preparación escolar también incluye la capacidad de comunicar mensajes como "no", "alto" o "ayuda", o sus equivalentes mediante otro sistema de comunicación.
Estas son habilidades importantes para expresar y defender las propias necesidades, no conductas que deban eliminarse.
Encontrará más ejemplos en la guía de AIA para enseñar a los niños a expresar y defender sus necesidades mediante ABA.
Una habilidad de comunicación también resulta más útil cuando el niño puede utilizarla con diferentes personas y en distintos lugares.
Por ejemplo, inicialmente puede aprender a pedir ayuda a uno de sus padres o a un terapeuta conocido.
Después, puede practicar la misma habilidad con otro adulto, durante un juego, en una actividad grupal y, finalmente, con un maestro.
Para los niños que utilizan CAA u otros apoyos de comunicación, es importante que puedan acceder a estos sistemas con diferentes personas, en distintos entornos y durante diversas actividades.
Este proceso forma parte de la generalización de las habilidades.
Transiciones, previsibilidad y flexibilidad
La jornada escolar incluye numerosos cambios de actividad.
Los niños llegan a la escuela, participan en actividades grupales, pasan por diferentes centros de aprendizaje, guardan materiales, van al baño, comen refrigerios, salen al recreo, almuerzan y regresan a casa.
Además, existen muchas transiciones pequeñas entre estas actividades.
Algunos niños se benefician de:
- Horarios visuales.
- Avisos anticipados.
- Temporizadores.
- Oportunidades para elegir.
- Instrucciones del tipo "primero-después".
- Práctica gradual con pequeños cambios.
La guía de AIA sobre tarjetas de primero-después incluye ejemplos prácticos que pueden utilizarse en diferentes entornos.
El objetivo de estas herramientas no es simplemente conseguir que el niño obedezca.
Un buen apoyo visual o una rutina de transición reduce la incertidumbre y ayuda al niño a comprender qué está sucediendo y qué ocurrirá después.
Aprendizaje en grupo e instrucciones compartidas
Una habilidad que un niño domina durante la enseñanza individual no necesariamente se transfiere de inmediato a una actividad grupal.
Durante las sesiones individuales, es posible que un adulto permanezca cerca, dé instrucciones directamente al niño, limite las distracciones y ofrezca ayuda casi inmediatamente.
Estos apoyos pueden ser muy útiles mientras el niño aprende.
Sin embargo, el funcionamiento de un salón de clases es diferente.
Por ejemplo, un niño puede seguir correctamente esta instrucción cuando un adulto se la da directamente:
"Guarda tu mochila".
En la escuela, podría escuchar:
"Todos guarden sus mochilas, lávense las manos y vengan a sentarse en la alfombra".
Quizá el niño ya sepa guardar su mochila, pero la instrucción grupal incorpora nuevas exigencias.
Ahora debe reconocer que la palabra "todos" también se refiere a él, recordar varios pasos y completar la rutina mientras otros niños se desplazan a su alrededor.
Es posible que tenga que esperar si el lavabo o el espacio para guardar mochilas está ocupado, cambiar de una actividad a otra y pedir ayuda cuando el adulto está atendiendo a otro estudiante.
Por eso, realizar correctamente una actividad durante la enseñanza individual no siempre permite predecir qué tan fácilmente podrá realizarse en grupo.
La práctica de preparación escolar puede incluir:
- Participar en actividades grupales breves.
- Responder a indicaciones dirigidas a varios niños.
- Alternar entre actividades individuales y compartidas.
- Esperar cuando sea necesario para obtener materiales.
- Pedir aclaraciones.
- Completar actividades conocidas con una reducción gradual de las indicaciones individuales.
Aquí es donde cobra importancia la generalización.
Una habilidad resulta más útil cuando el niño puede utilizarla con diferentes personas, materiales, actividades, espacios y niveles de apoyo, en lugar de depender de un único adulto conocido en un entorno familiar.
Participación social y juego
La escuela ofrece numerosas oportunidades para estar cerca de otros niños.
Sin embargo, participar socialmente no significa que todos deban relacionarse de la misma manera.
Los objetivos pueden incluir jugar cerca de otro niño, incorporarse a una actividad compartida, esperar turnos, compartir materiales cuando sea apropiado, expresar límites personales o invitar a un compañero a jugar.
El propósito debe ser fomentar una participación auténtica, no enseñar a los niños a representar conductas sociales únicamente para parecerse a los demás.
El artículo de AIA sobre amistades y juego social explora estas relaciones con mayor profundidad.
Nuestra guía de comunicación y habilidades sociales también aborda diferentes aspectos del desarrollo de la comunicación.
Independencia y actividades de la vida diaria
Los salones de clases incluyen numerosas rutinas prácticas que suelen pasarse por alto cuando pensamos en la preparación para el kínder.
Entre ellas se encuentran:
- Llevar y guardar las pertenencias.
- Abrir recipientes para el almuerzo.
- Comer y beber.
- Lavarse las manos.
- Seguir los pasos necesarios para utilizar el baño.
- Manejar la ropa.
- Recoger materiales.
- Pedir ayuda cuando todavía no puede completar una tarea de manera independiente.
El objetivo es desarrollar una independencia apropiada para cada niño, no exigir independencia a cualquier costo.
Un niño puede lograr avances significativos mientras continúa utilizando indicaciones, adaptaciones o ayuda de los adultos.
La guía de AIA sobre habilidades de la vida diaria en el autismo profundiza en el autocuidado y las habilidades adaptativas en el hogar, la escuela y la comunidad.
Regulación emocional, necesidades sensoriales y recuperación
Un niño puede saber exactamente qué hacer en una habitación tranquila y, aun así, tener dificultades para utilizar esa misma habilidad en la cafetería, un pasillo, el patio de juegos o un salón lleno de actividad.
Por eso, la preparación escolar también implica descubrir qué le ayuda a participar y recuperarse.
Dependiendo de sus necesidades, los apoyos pueden incluir:
- Oportunidades para moverse.
- Acceso a un espacio más tranquilo.
- Audífonos que reduzcan el ruido.
- Apoyos visuales.
- Descansos previsibles.
- Modificaciones del entorno.
- Enseñanza de formas de solicitar lo que necesita.
El objetivo no debe ser conseguir que el niño soporte situaciones innecesariamente incómodas durante períodos cada vez más largos.
En ocasiones, la intervención apropiada consiste en modificar el entorno.
La guía de AIA sobre las crisis emocionales después de la escuela explica cómo la carga sensorial, las exigencias de comunicación, las transiciones, el cansancio, el hambre, el esfuerzo por ocultar determinadas características del autismo y otros factores pueden acumularse durante la jornada escolar.
Desarrollo motor y bases del aprendizaje académico
Las habilidades académicas tempranas siguen siendo importantes, pero representan solamente una parte de la preparación escolar.
Según la edad y el nivel de desarrollo del niño, el aprendizaje puede incluir:
- Identificar semejanzas.
- Clasificar objetos.
- Contar.
- Reconocer símbolos o letras.
- Escuchar cuentos.
- Dibujar.
- Escribir.
- Utilizar tijeras.
- Completar actividades breves de aprendizaje.
Las diferencias en el desarrollo motor también pueden afectar la manera en que un niño demuestra lo que sabe.
Tener dificultades para escribir a mano, recortar, vestirse o utilizar los juegos del parque no significa necesariamente que el niño tenga dificultades para comprender conceptos académicos.
Un plan integral debe considerar cómo el niño accede al aprendizaje, no solamente si puede completar correctamente una actividad en papel.
Del aprendizaje individual a la participación en grupo
Para algunos niños autistas, un paso importante en la preparación escolar consiste en utilizar las habilidades que ya poseen con menos apoyo individual y en entornos progresivamente más complejos.
Por ejemplo, un niño podría avanzar desde la práctica individual hacia una actividad compartida con otro niño.
Después, podría participar en actividades de grupos pequeños, practicar la misma habilidad con diferentes adultos y compañeros, y finalmente utilizarla en las rutinas de un salón de clases o de la comunidad.

Esta progresión no representa una secuencia obligatoria. Es simplemente una manera de comprender cómo pueden generalizarse las habilidades.
Por ejemplo, un niño puede aprender primero a pedir ayuda a un terapeuta conocido.
Más adelante, puede practicar cómo pedir ayuda a otro adulto, hacerlo durante una actividad grupal y, finalmente, solicitarla a un maestro cuando hay varios niños presentes.
Lo importante no es que utilice exactamente las mismas palabras en todas las situaciones.
Lo importante es que pueda obtener ayuda cuando la necesite.
El aumento de la participación grupal no debería producirse simplemente porque el niño alcanza determinada edad, termina un período de autorización de servicios o comienza un nuevo año escolar.
Cuando un niño recibe terapia ABA, los profesionales pueden evaluar:
- Con qué constancia utiliza las habilidades importantes.
- Cuántas indicaciones sigue necesitando.
- Si utiliza esas habilidades con diferentes personas y en distintos entornos.
- Cómo maneja la comunicación, las transiciones y la seguridad.
- Qué apoyos necesita para regularse y participar en actividades compartidas.
Cuando resulta clínicamente apropiado, los cambios en el nivel de apoyo también pueden realizarse gradualmente.
Un niño podría dedicar más tiempo a actividades compartidas, practicar junto a nuevos compañeros, aprender en entornos con distracciones habituales, necesitar menos indicaciones innecesarias o disponer de más oportunidades para responder antes de que intervenga un adulto.
El objetivo no es simplemente reducir el apoyo individual ni disminuir la intensidad del tratamiento.
Se trata de comprender qué apoyos sigue necesitando el niño y comprobar que las habilidades importantes continúen siendo útiles a medida que disminuyen las indicaciones innecesarias y aumentan las oportunidades de participación independiente o grupal.
Señales de que un niño podría beneficiarse de más práctica para aprender en grupo
Los niños no necesitan demostrar una lista fija de habilidades antes de participar en la escuela o en actividades grupales.
Sin embargo, ciertos patrones pueden ayudar a las familias y a los profesionales a identificar áreas donde sería útil ofrecer enseñanza adicional, práctica, adaptaciones del entorno o mayores oportunidades de generalización.
Un niño podría beneficiarse de preparación o apoyo adicional cuando:
- Utiliza una habilidad de manera confiable durante la enseñanza individual, pero tiene dificultades para utilizarla en grupo.
- Necesita indicaciones frecuentes de un adulto para comenzar o terminar rutinas conocidas.
- Espera que un adulto inicie la mayoría de las actividades.
- Tiene dificultades para reconocer o responder a instrucciones dirigidas a un grupo.
- Le resulta difícil esperar cuando la atención o la ayuda de un adulto no están disponibles inmediatamente.
- Tiene dificultades para esperar brevemente por materiales, espacio, un turno o ayuda.
- Participa cómodamente con adultos conocidos, pero dispone de menos formas de relacionarse con otros niños.
- Las transiciones o los cambios inesperados le resultan especialmente difíciles.
- Tiene dificultades para pasar de una actividad preferida a otra rutina necesaria.
- Utiliza habilidades importantes de comunicación o de la vida diaria con una sola persona o en un entorno determinado, pero no en otros.
- Necesita mucho apoyo para completar rutinas similares a las del preescolar, el kínder u otro entorno grupal.
Estos patrones no significan necesariamente que el niño "no está preparado para la escuela".
Pueden ayudar a identificar situaciones en las que el niño, el entorno o ambos necesitan apoyos adicionales.
Cómo puede ayudar la terapia ABA con la preparación escolar
El análisis de conducta aplicado (ABA) puede formar parte de un plan de preparación escolar cuando resulta clínicamente apropiado para las necesidades individuales del niño.
No existe un único programa estandarizado de preparación escolar dentro de la terapia ABA.
En cambio, un analista de conducta puede evaluar qué habilidades funcionales están dificultando la participación, identificar objetivos medibles y enseñar esas habilidades de manera sistemática.
Dependiendo de las necesidades del niño, esto puede implicar:
- Dividir las rutinas en pasos más pequeños.
- Enseñar habilidades de comunicación funcional.
- Utilizar el reforzamiento.
- Incorporar apoyos visuales o modificaciones del entorno.
- Reducir gradualmente las indicaciones innecesarias.
- Practicar la flexibilidad.
- Generalizar habilidades entre diferentes personas y entornos.
- Ofrecer orientación a los cuidadores.
- Recopilar información para determinar si la intervención está funcionando.
Los objetivos deben responder a una necesidad funcional relacionada con la comunicación, la seguridad, la independencia, el acceso al aprendizaje, la participación o la calidad de vida.
No deben establecerse únicamente para conseguir que todos los niños se comporten de la misma manera.
La investigación centrada específicamente en la preparación escolar de niños autistas todavía está en desarrollo.
Los investigadores han identificado importantes vacíos en la literatura científica. Por eso, los proveedores deben evitar prometer que una determinada lista de habilidades, cantidad de horas de terapia o programa de preparación escolar garantizará una transición exitosa.
Puede consultar el artículo científico School Readiness for Children With Autism Spectrum Disorder: Critical Gaps and Call for Research para conocer más sobre este tema.
Si desea obtener información sobre los servicios clínicos de AIA, visite nuestra página de terapia ABA en Arizona Institute for Autism.
La terapia ABA no sustituye la escuela
Los objetivos de preparación escolar y los objetivos educativos pueden coincidir en algunas áreas, pero no son lo mismo.
La terapia ABA es un servicio clínico.
La escuela proporciona educación, acceso al currículo y apoyos educativos.
Un proveedor de ABA puede trabajar en habilidades de comunicación, independencia, transiciones, regulación emocional o participación que ayuden al niño a desenvolverse en el entorno escolar.
Por su parte, el equipo educativo determina la enseñanza, las adaptaciones, los servicios de educación especial y, cuando corresponde, la ubicación educativa del estudiante.
Una sala de terapia que se parece a un salón de clases sigue siendo un entorno clínico y no sustituye la educación escolar.
Las familias que están evaluando cómo distribuir el tiempo entre la terapia y la escuela pueden consultar nuestra guía detallada: ¿La terapia ABA sustituye la escuela?.
Este artículo explica las diferentes funciones de la terapia ABA, la escuela y los programas educativos individualizados (IEP), además de abordar consideraciones relacionadas con la asistencia escolar en Arizona.
Lista de planificación de la preparación escolar para familias
En lugar de preguntarse simplemente si su hijo está "preparado" o "no está preparado", observe cómo participa en las actividades cotidianas.
Las siguientes preguntas pueden ayudarle a identificar sus fortalezas, necesidades y apoyos.
-
Comunicación: ¿Puede mi hijo comunicar sus necesidades básicas, molestias, solicitudes de ayuda, elecciones y necesidad de descansar utilizando su forma de comunicación preferida?
-
Transiciones: ¿Qué sucede cuando termina una actividad conocida o cambian los planes?
-
Participación grupal: ¿Puede mi hijo participar en una actividad compartida breve con los apoyos que tiene actualmente?
-
Generalización: ¿Puede utilizar habilidades importantes con diferentes personas y en distintos lugares?
-
Independencia: ¿Qué actividades relacionadas con la llegada a la escuela, los refrigerios, el baño, la limpieza, la ropa y sus pertenencias puede realizar mi hijo? ¿En cuáles sigue necesitando ayuda?
-
Regulación: ¿Qué entornos o exigencias le resultan especialmente difíciles? ¿Qué apoyos mejoran su participación?
-
Interacción con otros niños: ¿Puede mi hijo estar cerca de sus compañeros, comunicar sus límites personales y participar en juegos o actividades compartidas de una manera que le resulte manejable?
-
Aprendizaje: ¿Puede acceder a actividades de aprendizaje apropiadas para su desarrollo cuando dispone de los apoyos necesarios para sus necesidades de comunicación, sensoriales y motoras?
-
Recuperación: ¿Cuánto esfuerzo requiere su participación? ¿Qué sucede después de una jornada especialmente exigente?
-
Adecuación de los apoyos: ¿Los adultos están enseñando una habilidad que mi hijo todavía necesita desarrollar o están esperando que soporte un entorno que debería adaptarse?
Esta lista es una herramienta de planificación, no una prueba diagnóstica ni un sistema de puntuación.
Tener dificultades en una de estas áreas no significa que un niño deba quedar excluido de la escuela o de las actividades grupales.
Cómo prepararse para el preescolar o el kínder en Arizona
Comenzar el preescolar o el kínder representa un cambio importante.
Compartir algunos detalles prácticos con la escuela puede facilitar la transición de su hijo.
Antes del comienzo de las clases, informe al maestro o al equipo escolar sobre lo que ayuda a su hijo a comunicarse, participar y sentirse cómodo.
Puede resultar útil compartir información sobre:
- Cómo se comunica su hijo, incluidos los sistemas de CAA o apoyos visuales que utiliza.
- Qué facilita las transiciones.
- Sus preferencias o sensibilidades sensoriales.
- Sus intereses favoritos, que pueden utilizarse para fomentar la participación.
- Las actividades de cuidado personal que realiza independientemente y aquellas en las que podría necesitar ayuda.
- Cómo solicita ayuda, descansos, comida, ir al baño o disponer de más espacio.
- Las primeras señales de cansancio, frustración o sobrecarga.
- Las estrategias que ya funcionan bien en casa, durante la terapia o en otros entornos de aprendizaje.
No necesita entregar a la escuela una larga lista de instrucciones.
Un breve resumen de las estrategias que funcionan puede ofrecer a los nuevos maestros un excelente punto de partida para conocer a su hijo.
Lo que sucede fuera de la terapia o la escuela también es importante.
Las familias pueden observar si una habilidad funciona durante las rutinas matutinas, las comidas, el juego, las salidas a la comunidad, la interacción con hermanos, los cambios inesperados y otras situaciones cotidianas que los profesionales o maestros no siempre pueden observar directamente.
Compartir estas observaciones permite comprender qué habilidades comienzan a ser útiles en distintos entornos y dónde sigue siendo necesario proporcionar apoyo.
Si su hijo recibe atención de diferentes profesionales, la coordinación también puede ser beneficiosa.
Con el consentimiento de los cuidadores, los integrantes pertinentes del equipo del niño pueden compartir información práctica cuando corresponda.
Este equipo podría incluir:
- Proveedores de terapia ABA.
- Patólogos del habla y el lenguaje.
- Terapeutas ocupacionales.
- Psicólogos.
- Pediatras.
- Profesionales del equipo escolar.
Entre los temas que pueden coordinarse se encuentran:
- Sistemas de comunicación y CAA.
- Necesidades sensoriales o de regulación emocional.
- Consideraciones relacionadas con la seguridad.
- Estrategias que facilitan las transiciones.
- Formas de proporcionar indicaciones y apoyos.
- Maneras en que el niño solicita ayuda o descansos.
- Estrategias que han funcionado en diferentes entornos.
- Habilidades que todavía requieren apoyo considerable.
El objetivo no es que la familia, la terapia y la escuela hagan exactamente lo mismo.
Cada entorno es diferente.
Lo importante es que los adultos que apoyan a su hijo comprendan cómo se comunica, cuáles son sus fortalezas y necesidades, y qué apoyos le ayudan a participar satisfactoriamente.
El Departamento de Educación de Arizona también ofrece recursos para la transición al kínder, dirigidos a familias y educadores que acompañan a niños con discapacidades durante esta etapa.
Cuándo puede resultar útil recibir apoyo adicional para la preparación escolar
Algunos niños se benefician de la práctica dirigida antes o durante la transición hacia un entorno de aprendizaje grupal más complejo.
La necesidad de apoyo adicional no depende solamente de la edad, el diagnóstico o la capacidad de completar una lista específica de habilidades.
Puede ser conveniente conversar con un profesional cuando las dificultades relacionadas con la comunicación, las transiciones, la participación grupal, las habilidades adaptativas, la seguridad, la regulación emocional, la generalización o la dependencia de indicaciones constantes de un adulto afectan considerablemente la participación cotidiana.
La respuesta apropiada será diferente para cada niño.
Dependiendo de sus necesidades, los apoyos pueden incluir terapia ABA, terapia del habla y el lenguaje, terapia ocupacional, educación especial preescolar, adaptaciones en el salón de clases, orientación a los cuidadores, modificaciones del entorno u otros servicios.
Un niño no necesita automáticamente terapia ABA por ser autista. La intensidad del tratamiento tampoco debe determinarse únicamente por el diagnóstico.
Para los niños pequeños que tienen objetivos individualizados de terapia ABA y podrían beneficiarse de oportunidades estructuradas para practicar esas habilidades en actividades progresivamente más sociales y grupales, Arizona Institute for Autism ofrece AIA Preparatory Academy.
AIA Preparatory Academy es el programa clínico de terapia ABA de preparación académica de AIA, con una proporción de un terapeuta por cada dos niños (1:2), destinado a niños de 2 a 6 años.
Es un programa clínico de terapia ABA, no un sustituto de la escuela.
La elegibilidad, los objetivos del tratamiento y su intensidad deben determinarse mediante una evaluación clínica individualizada.
Cómo puede ayudar AIA con la preparación escolar
Arizona Institute for Autism (AIA) proporciona servicios individualizados de terapia ABA a niños autistas y sus familias en Scottsdale y el área metropolitana de Phoenix.
Los objetivos de preparación escolar pueden centrarse en la comunicación funcional, las transiciones, la independencia, la capacidad de expresar y defender las propias necesidades, la participación grupal, el juego, la regulación emocional, la generalización u otras habilidades que influyen en la participación cotidiana.
Cuando resulta apropiado y con el permiso de la familia, la coordinación entre los cuidadores, los profesionales clínicos de AIA, los equipos educativos y otros proveedores puede ayudar a identificar qué apoyos funcionan y qué habilidades importantes todavía necesitan práctica.
El objetivo es mantener la continuidad de los apoyos, no exigir que la terapia, el hogar y la escuela cumplan la misma función o utilicen procedimientos idénticos.
Para los niños pequeños que podrían beneficiarse de una progresión estructurada hacia la participación en actividades con una proporción de apoyo de 1:2 y en grupos pequeños, las familias pueden solicitar información sobre AIA Preparatory Academy, nuestro programa de terapia ABA de preparación académica.
Si no está seguro de qué habilidades son más importantes para la próxima etapa de su hijo, una consulta puede ayudarle a organizar sus preguntas y conocer los servicios disponibles en AIA.
La consulta no garantiza que un programa, horario o nivel específico de terapia ABA sea apropiado para todos los niños.
Programe una consulta gratuita con AIA
Sobre la preparación escolar y la terapia ABA
¿Qué significa la preparación escolar para un niño autista?
La preparación escolar abarca mucho más que las habilidades académicas tempranas.
Puede incluir comunicación funcional, transiciones, capacidad para expresar las propias necesidades, regulación emocional, participación grupal, actividades de la vida diaria, interacción con compañeros, habilidades motoras, generalización y los apoyos que permiten al niño acceder al aprendizaje.
La preparación debe adaptarse a cada niño y no tratarse como una lista de requisitos que debe cumplir para aprobar una prueba.
¿Mi hijo necesita hablar antes de comenzar la escuela?
No.
El lenguaje hablado no es un requisito para participar significativamente en la escuela.
Un niño puede comunicarse mediante el habla, los gestos, las señas, las imágenes, un tablero de comunicación, un dispositivo de CAA o una combinación de diferentes métodos.
Lo importante es que cuente con una manera confiable de comunicar sus necesidades y acceder a la enseñanza.
¿Mi hijo autista debe saber ir al baño sin ayuda antes de comenzar el kínder?
Las habilidades relacionadas con el uso del baño pueden influir en la independencia escolar, pero no deben considerarse una medida universal de la capacidad de aprendizaje.
Los requisitos de inscripción y los apoyos disponibles varían según el programa y el entorno.
Converse directamente con la escuela o el programa que esté considerando para conocer sus requisitos y explicar las habilidades actuales de su hijo y los apoyos que necesita.
¿Mi hijo necesita permanecer sentado y mantener contacto visual para estar preparado para la escuela?
No.
Permanecer inmóvil y mantener contacto visual no son requisitos previos para aprender.
Un niño puede escuchar mientras se mueve, mira hacia otro lado, utiliza un objeto que le ayuda a regularse o se sienta de una manera diferente a sus compañeros.
Lo importante es determinar si puede participar en la actividad y comunicar cuándo necesita apoyo.
¿Cómo puede ayudar la terapia ABA con la preparación escolar?
Cuando resulta clínicamente apropiada, la terapia ABA puede ayudar a enseñar habilidades funcionales individualizadas.
Estas pueden incluir comunicación, transiciones, espera, rutinas de cuidado personal, solicitud de ayuda, participación en actividades grupales breves y utilización de habilidades con diferentes personas y en distintos entornos.
Los objetivos deben favorecer una participación significativa, no buscar que el niño se comporte como los demás únicamente para ajustarse a determinadas expectativas sociales.
¿La terapia ABA de preparación escolar sustituye el preescolar o el kínder?
No.
La terapia ABA es un servicio clínico y no sustituye la educación escolar.
El trabajo de preparación escolar puede ayudar a un niño a practicar habilidades que favorezcan su participación en el salón de clases.
Sin embargo, las escuelas siguen siendo responsables de la enseñanza educativa y de proporcionar los apoyos escolares correspondientes.
Puede obtener más información en nuestra guía sobre la terapia ABA y la educación escolar.
¿Por qué mi hijo realiza una habilidad durante la terapia ABA individual, pero tiene dificultades para utilizarla en grupo?
Los entornos grupales presentan exigencias adicionales que pueden no existir durante la enseñanza individual.
Por ejemplo, las instrucciones pueden dirigirse a varios niños al mismo tiempo, los adultos pueden estar ayudando a otro estudiante, los compañeros pueden moverse cerca, las rutinas pueden incluir varios pasos y es posible que la ayuda o los materiales no estén disponibles inmediatamente.
El niño puede conocer la habilidad fundamental, pero necesitar más práctica para utilizarla en estas condiciones menos individualizadas.
Por eso, la generalización y la cantidad de indicaciones necesarias son aspectos importantes que deben considerarse al planificar la participación grupal.
¿Cómo puedo saber si mi hijo está preparado para participar en más actividades grupales?
Observe si comienza a utilizar habilidades importantes con menos indicaciones individuales y en condiciones más parecidas a las de la vida cotidiana.
Por ejemplo:
- ¿Puede pedir ayuda a más de un adulto?
- ¿Puede participar brevemente junto a otros niños?
- ¿Puede seguir algunas rutinas compartidas?
- ¿Puede manejar las transiciones con los apoyos disponibles?
- ¿Puede utilizar habilidades conocidas en distintos entornos?
El objetivo no es simplemente eliminar los apoyos.
Las decisiones sobre el aumento de la participación grupal o la reducción del apoyo individual deben basarse en las necesidades y el desempeño reales del niño, no en una edad, fecha o lista de requisitos establecidos de manera general.
¿Qué es AIA Preparatory Academy?
AIA Preparatory Academy es el programa de terapia ABA de preparación académica de Arizona Institute for Autism, con una proporción de un terapeuta por cada dos niños (1:2), destinado a niños de 2 a 6 años.
Ofrece tratamiento ABA individualizado y oportunidades para practicar habilidades de comunicación, independencia, transiciones, participación grupal y otros objetivos de preparación escolar que resulten clínicamente apropiados.
AIA Preparatory Academy es un programa de terapia ABA y no sustituye el preescolar, el kínder ni otros servicios educativos.
Las familias pueden comunicarse con AIA para programar una consulta y obtener información sobre si el programa podría adaptarse a las necesidades de su hijo.