Si estás aquí, es posible que estés viendo patrones que te hacen detenerte. Tal vez tu hijo no esté usando muchas palabras. Tal vez el contacto visual sea breve, o las rutinas se sientan innegociables. No estás solo en preguntarte, ¿podría ser autismo, y qué debo hacer a continuación?
Esta guía explica los signos tempranos por edad, la diferencia entre la detección y el diagnóstico, quién puede diagnosticar en Arizona y cómo avanzar con confianza.
El autismo es una condición neurodesarrollo que afecta la comunicación, la interacción social y el comportamiento. Se ve diferente de un niño a otro.
Algunos niños hablan temprano pero tienen dificultades con la conversación recíproca. Otros usan pocas palabras pero manejan bien las rutinas familiares. A algunos les encanta alinear juguetes o ver objetos girar. Otros prefieren jugar en silencio con adultos en lugar de con sus compañeros.
El autismo es un espectro, no una sola presentación.
Cada niño se desarrolla a su propio ritmo. Lo que más importa son los patrones que se repiten con el tiempo, no un momento o un comportamiento.
| Rango de edad | Comunicación social | Juego y comportamiento | Ejemplos sensoriales |
|---|---|---|---|
| 6-12 meses | Contacto visual limitado o sonreír de vuelta, respuesta reducida al nombre | - | Reacciones fuertes a los sonidos, dificultad para calmarse, seguimiento mínimo de caras o juguetes |
| 12-24 meses | Pocos gestos como señalar o saludar, palabras retrasadas | Coloca los juguetes en fila, se fija en partes de los objetos, angustia con los cambios. | Cubre los oídos, texturas exigentes, observa ventiladores o ruedas |
| 2-4 años | Frases guionizadas o repetitivas, conversación limitada de ida y vuelta | Prefiere jugar solo, juego de simulación limitado, rutinas rígidas, movimientos repetitivos. | Evita cierta ropa, reacciones fuertes a la luz o al ruido, busca presión profunda. |
Nota: Ningún signo por sí solo confirma el autismo. Los patrones a lo largo de semanas y meses son más informativos que momentos aislados.
La detección y el diagnóstico están relacionados, pero no son lo mismo. La evaluación es un chequeo rápido que busca posibles rasgos. El diagnóstico es una evaluación formal que confirma o descarta el autismo y abre puertas a servicios.
A primera vista
| Tema | Cribado | Diagnóstico |
|---|---|---|
| Propósito | Revisión breve de posibles rasgos | Confirmación formal o descarte |
| Profesión | Pediatra o equipo de atención | Psicólogo, pediatra del desarrollo, neurólogo o psiquiatra |
| Herramientas | Cuestionarios para padres como el M-CHAT, listas de verificación del desarrollo | Entrevista con los padres, observación, herramientas estandarizadas como el ADOS-2 |
| Resultado | Remitir para evaluación si está marcado | Informe diagnóstico, recomendaciones de tratamiento, seguro y orientación escolar |
Si una evaluación sugiere riesgo, pida a su pediatra que le proporcione una referencia para una evaluación integral. No necesitas tener todas las respuestas antes de pedir ayuda.
Si no estás seguro de por dónde empezar, solicita una referencia a tu pediatra y contacta al Instituto de Autismo de Arizona para obtener orientación. Puedes visitar nuestra Biblioteca para artículos fundamentales y guías para padres.
Muchos niños se benefician de un plan coordinado que puede incluir múltiples terapias. Su informe diagnóstico guiará cuál comenzar primero.
| Terapia | Enfoque | Cómo se ve |
|---|---|---|
| Terapia ABA | Comunicación, habilidades receptivas, juego funcional, vida diaria, habilidades sociales, funcionamiento ejecutivo | Sesiones divertidas basadas en el juego que enseñan nuevas habilidades y reducen las barreras para el aprendizaje |
| Terapia del habla y lenguaje | Lenguaje expresivo y receptivo, pragmática social, AAC | Modelar palabras, gestos, imágenes o dispositivos para construir comunicación |
| Terapia ocupacional | Procesamiento sensorial, motricidad fina, autocuidado, regulación | Actividades informadas por los sentidos que fomentan la regulación y la independencia |
Aprenda más en nuestros artículos sobre los conceptos básicos del ABA y los apoyos para el comportamiento positivo en la Biblioteca AIA.
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Un solo comportamiento rara vez cuenta toda la historia. Un niño que habla tarde puede ser aventurero en habilidades motoras. Otro que habla en oraciones largas puede preferir rutinas que se sientan predecibles. Observar los patrones en la comunicación, el juego, la flexibilidad y las reacciones sensoriales le da a su pediatra y al evaluador un camino claro hacia los apoyos adecuados.
Usa observaciones simples. No se requiere lenguaje médico.
Entradas cortas en el diario como "no miró cuando llamaron su nombre" o "lloró cuando cambió el horario" añaden un contexto valioso. Estas notas ayudan al profesional a seleccionar las evaluaciones adecuadas y recomendar las terapias apropiadas.